¿Podemos cambiar el mundo?

La transformación es posible si unimos fuerzas y sueños en pequeños mundos, en espacios y miradas compartidas, en comunidades locales y colectivos que nos hagan sentirnos parte de una identidad común. Esto no es posible mediante proyectos sociales formulados de forma externa a las realidades en las que se pretende intervenir, sino en el establecimiento de relaciones sólidas y estrategias comunes que nos permitan el desarrollo de un Trabajo Social Comunitario y Mediador.

Ello supone implicar, desde el principio, a los verdaderos protagonistas de los cambios que todas deseamos. Dejar de culpar al otro y sumarse a procesos comunitarios de toma de decisiones y acciones. Vincularse a metodologías participativas y a modelos de trabajo flexibles, abiertos y creativos. Requiere renunciar a creerse en posesión de la verdad y apostar por la incertidumbre de un día a día cambiante. Dejar de buscar resultados establecidos a priori y empezar a considerarse pescadores de sueños comunes. Porque corriendo tras nuestros ideales se pueden construir emocionantes y bellos caminos que nos hagan vivir con mayor plenitud nuestro ahora.

Pensar que una sola persona u organización puede conseguirlo sola, sí es una utopía complicada de lograr. Creer en la fuerza colectiva es señal de inteligencia y conocimiento histórico. La unión es el verdadero camino que necesitamos. Romper con la fragmentación impuesta por un sistema que inyecta competitividad y rivales ficticios. Cambiar el mundo entonces, queridas compañeras, tan sólo será una sencilla e inevitable consecuencia del poder colectivo...

Y la historia debería escribirse esta vez en femenino plural...

Isabel Ralero
Coordinadora Asociación IntermediAcción